martes, 3 de mayo de 2011

Un regulación que debe partir desde los propios medios.

Ma. Carmen Córdoba

Al hablar de una regulación en la emisión de contenidos de los medios de comunicación, se habla de una censura, inconstitucional y totalmente fuera de lugar. Al ser una “regulación” previa, esta norma que se quiere plantear en el Ecuador se convierte en una violación del derecho a la libertad de expresión (que todas y todos los ecuatorianos tienen), brinda muy poca acción proactiva entre el Estado y los medios y por último, no permite que los mismos emisores de los mensajes, en este caso los medios, sean quienes se autorregulen.

El derecho a la libertad de expresión, no le puede ser negado a nadie. Según Cynthia Cárdenas, representante de la organización Artículo 19, encargada de Derechos Humanos y de velar por un periodismo seguro, la libertad de expresión es muy importante ya que todos tienen derecho de investigar, difundir y proveer a los demás de información. Sobretodo, los medios de comunicación quienes se suponen que son los mediadores entre los gobiernos y la sociedad. Cualquier regulación a la libertad de expresar tu opinión es imposible ya que todos los seres humanos deben tener la capacidad y libertad de decir lo que piensan y sienten además, el derecho de acceder libremente a la información.

Por consiguiente, lo que se debería hacer para resolver este conflicto de una “regulación” (que innegablemente es igual a censura), algo que también lo dijo Cárdenas, es proponer una acción proactiva entre el Estado y los medios. Aquí, ellos se encargarían de buscar una pluralidad de fuentes, comprobar que no existan monopolios y garantizar una diversidad en los contenidos. Si al hacer esto se siguen encontrando irregularidades, se debería analizar la creación de un órgano que se encargue de velar por los derechos particulares tanto de los medios como de la audiencia pero eso sí, un órgano que esté totalmente fuera de la política. Dentro de estas, ya hay en el Ecuador unas organizaciones parecidas que buscan defender los derechos. Una de ellas es Fundamedios, una fundación de observación y estudio de medios que buscan apoyar a medios de comunicación y periodistas.

Además es importante también, que tanto los medios y como los mismos periodistas tomen consciencia de que la regulación debe partir de ellos. Ahí entra la ética del periodista ¿Qué se debe publicar? y ¿Qué no se debe publicar? A partir de esto, entra en el juego el hacer un periodismo honesto; que no busque perjudicar a nadie, que busque informar, que diga la verdad, que sea un mediador y sobretodo, que cumpla con los derechos de las personas y así, que pueda hacer cumplir sus derechos también. En este punto hay que tomar en cuenta que los medios tienen que autorregularse para cumplir con las funciones que tienen pero no autocensurarse ya que estarían haciendo lo mismo que los gobiernos; tratar de que no se publique información que perjudique a sus intereses.

Con estos puntos, se puede concluir que la norma no es la adecuada para tratar de “supervisar” lo que hacen los medios de comunicación. Como lo dijo la misma representante de Artículo 19, es importante que se haga un periodismo ético por medio de una autorregulación y que haya una actitud de trabajo mutuo entre el Estado y los medios para así garantizar que no se viole ningún derecho.

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